lunes, 4 de diciembre de 2017

Como afecta la pirotecnia en el ambiente?

Como afecta la pirotecnia en el ambiente?La pirotecnia o fuegos artificiales pueden liberar una lluvia de toxinas al suelo, al aire y al agua , ya que están elaborados con múltiples compuestos químicos tales como bario, estroncio, sodio, aluminio, antimonio, perclorato de potacio, y amonio, y los cientificos apenas están empezando a analizar lo que esto puede significar para el ambiente, los animales y la salud humana.
Las luces de la pirotecnia pueden llenarnos de alegría pero lamentablemente también nos llenan de partículas dañinas y aluminio. Sus colores luminosos se deben a una gran variedad de químicos tóxicos que afectan a las personas y a los animales, además contienen sustancias carcinogenas que se alojan en el suelo y el agua, sin mencionar el humo y basura que dispersan.
El uso de fuegos artificiales domésticos resulta ser de gran peligro, ya que al tratarse de explosiones podrían provocar terribles accidentes, siendo el mas común, las quemaduras de alto grado.
La pirotecnia, por inofensiva que parezca, contienen pólvora, aunque en pequeñas cantidades, pero su estallido puede ocasionar lesiones auditivas, quemaduras, heridas abiertas y amputaciones de las extremidades superiores, además de provocar incendios y casos de intoxicación especialmente en niños, asociados a la inhalación de la pólvora.
Si tienes mascotas seguramente conoces su reacción ante la explosión de la pirotecnia, los animales silvestres también sufren los mismos trastornos. Algunos animales tienen el oído mucho mas desarroyado que los humanos, además el estrés que provoca en ellos las explosiones podría incluso alterar sus ciclos de reproducción.
Los fuegos artificiales son también una de las principales causas de incendios forestales porque basta con que una mecha encendida entre en contacto con la vegetación para provocar un desastre ambiental de gran magnitud y hasta consecuencias irreversibles para la biodiversidad.

viernes, 1 de diciembre de 2017

FAUNA DE CÓRDOBA

Habitantes de la llanura; a raíz de la acción depredadora del hombre, dos especies autóctonas de la pampa húmeda, la vizcacha y el ñandú casi se han extinguido.Los animales que aún viven en esta zona son el carancho, la comadreja , el cuis, el chimango, la garza, el gato de los pajonales, el flamenco, el hornero, el jilguero dorado, la lagartija, la martineta, la laucha, el pájaro carpintero, la paloma dorada o torcaza, el pato, la rana, el sapo y el zorro gris.

La laguna de Mar Chiquita es un area protegida.
En esta reserva zoológica se encuentran la lampalagua, el conejo de los palos, el gato montés, el ganso, la mara, la martineta, la nutria, la víbora de la cruz; y entre las especies acuáticas hay cisnes, garzas, gaviotas, flamencos, patos, ranas, sapos y teros reales.
En la zona norte de esta laguna habit
an carpinchos que corren peligro de extinción.







En la pampa seca se encuentran la corzuela o cabra del monte (que está en vías de extinción), el cardenal de copete rojo, la catita, el crespín, el gato montés, la perdiz montaraz, el puma, la vizcacha, el zorro gris y el zorrino.










En las salinas habitan especies que casi están extinguidas en el resto del país. Esto se debe a que estas regiones permanecen casi inhabitadas por el hombre. Por ejemplo, sobreviven todavía los guanacos, las liebres patagónicas o maras el conejo de los palos.La poblacion animal de la región de las sierras varía según la altura. Existen caburés, catitas verdes, comadrejas, comadrejitas enanas, calandrias, cuises moros, escuerzos, iguanas overas, jilgueros, lagartos, mulitas, murciélagos cola de ratón, martín pescador, palomas montaraces, pecaries, perdices serranas, pumas, ranas, sapos comunes, tordos y zorros En las zonas más altas hay águilas, cóndores, chingolos, halcones, jotes, lagartos, mirlos, picaflores, pumas y zorros colorados.

martes, 28 de noviembre de 2017

Córdoba es el único refugio de 33 especies vegetales

Córdoba es el único hábitat de 33 especies vegetales, que por este motivo se encuentran vulnerables. Los datos fueron obtenidos por un trabajo preliminar de PlanEAr, una base científica de la flora argentina confeccionada por 38 botánicos.

Dentro de esta base hay censadas 269 especies que crecen en Córdoba, las cuales están agrupadas en cinco grupos, según su situación. De ellas, 33 sólo habitan en Córdoba y están agrupadas en la categoría de mayor riesgo.

"Son categorías tentativas con el objetivo de profundizar su estudio. Es necesario investigar su conservación, teniendo en cuenta que el cambio de uso de suelo en Córdoba es muy alto por los desmontes con fines turísticos y agropecuarios", explica Carlos Villamil, biólogo de la Universidad Nacional del Sur y coordinador de PlanEAr.De estas 33, el género con más representantes es Gymnocalycium , con 11 especies. Son cactus que tienen flores desnudas, sin espinas ni pelos. Además, son globulares, es decir, tienen forma de pelota. Todas habitan en la zona serrana. En general, se los conoce como "asiento de suegra".
"Cada una tiene un ambiente propio que ha colonizado. Algunas habitan las Sierras Chicas, otras las zonas más altas de las Sierras Grandes, el Uritorco, las sierras del norte (Sauce Junco), la zona de Capilla del Monte, de Quilino o Taninga", explica Pablo Demaio, biólogo especialista en este género y miembro de la ONG Ecosistemas Argentinos.Su aspecto más vulnerable es que son endémicas, es decir, que sólo crecen en un sitio determinado. "Son especies de distribución muy restringida, por lo que cualquier cambio ambiental puede provocar su desaparición", explica Demaio.

Luego aclara: "En lo inmediato no son especies que corran riesgo. Crecen en los nacimientos rocosos, donde no hay otras plantas. No tienen competencia. Allí están a salvo de los incendios y del pastoreo. Además, son plantas muy robustas que aguantan hasta un incendio".

No obstante, las especies de las Sierras Grandes están más protegidas que las de otros sitios serranos, porque crecen dentro de reservas como Chancaní o Pampa de Achala.

"Los cactus no están bien protegidos porque no hay muchas tierras protegidas en Córdoba. Habría que crear más reservas estatales o reconocerles a los propietarios de estas tierras los servicios ambientales que brindan", opina.

¿Por qué deberíamos cuidar estos cactus? "Desde la ciencia son especies muy interesantes porque sirven para fechar eventos climáticos y geológicos antiguos. A su vez, Argentina es el segundo país con mayor diversidad de cactus, detrás de México, que hizo un gran negocio internacional. Aquí no se comercializan a pesar de que son apreciadas en el mundo. Tendríamos que cultivarlas y exportarlas", asegura Demaio.

Otros géneros. Otro género con varias especies en riesgo es el Asteraceae , que tiene como especies famosas a las margaritas y las dalias. Además, el "quebrachillo" o "calafate de Achala" y la "lágrima de virgen" son otras plantas endémicas vulnerables.

Pero Villamil agrega: "Hay otras especies que tienen poblaciones extensas, pero están amenazadas por la presión del hombre. Por ejemplo, la peperina, recolectada para infusiones, o árboles como los quebrachos o el caldén, por la madera"

miércoles, 22 de noviembre de 2017

La proliferación de plantas exóticas es la gran amenaza del bosque nativo

A largo plazo, pinos, siempreverdes, olmos y otras plantas invasoras ocuparán las sierras cordobesas. Su presión sobre las autóctonas ya no se puede controlar.

Como “okupas verdes” del territorio serrano cordobés, las especies exóticas está invadiendo el espacio que naturalmente le pertenece al monte autóctono. A diferencia de un incendio o un desmonte que se pueden detener, o del pastoreo del ganado que se puede regular, las especies invasoras casi no tienen solución ni en los papeles. A largo plazo, se convertirán en el peor enemigo del bosque.

“El problema estalló en los últimos 10 años. La situación estuvo latente, pero ahora el crecimiento de estas especies es exponencial”, sentencia Melisa Giorgis. “Lo que queda de bosque en las sierras está seriamente amenazado por la invasión de exóticas, particularmente de árboles y arbustos. Es tan grave como lo que ocurre con los incendios y el desmonte”, agrega Valeria Tecco, otra experta en el tema. Las biólogas son investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba.

Giorgis explica: “La ecología dice que las invasiones no se pueden erradicar cuando se llega a esta etapa. Y en algunos casos también es difícil controlarla. Sólo podemos mitigar su impacto en el ecosistema”.

Cada región ya tiene sus especies exóticas características. Esto depende tanto de las condiciones ambientales como de la historia de los centros urbanos cercanos. En el lado este de las sierras hay más presencia humana, por lo tanto, más invasión de exóticas.

“También depende de la antigüedad de los centros poblados y de su historia particular. Ascochinga y Villa General Belgrano han tenido una fuerte presencia de inmigrantes y cada grupo trajo sus especies particulares”, dice Giorgis.

En el primer sitio, abunda la acacia negra. Es un árbol con grandes espinas que puede alcanzar hasta los 15 metros de altura. Tiene hojas pequeñas agrupadas en forma triangular. Las flores son amarillas claras y el fruto es una vaina.

El abedul es una especie invasora propia del valle de Calamuchita, en especial, en Villa Alpina y La Cumbrecita. Tiene una corteza blanquecina que se desprende fácilmente. Puede llegar hasta los 20 metros de altura. Sus hojas tienen forma de rombo y son aserradas.

En Río Ceballos, las más preocupantes son dos especies de siempreverde o ligustrines. “El grateus también es una especie muy agresiva que invade pastizales y áreas abiertas. Está presente en la zona del Camino del Cuadrado”, comenta Giorgis.

El grateus es un arbusto espinoso de hasta tres metros. Tiene flores blancas y frutos anaranjados o rojos.

El avance

Muchas de estas plantas fueron introducidas para ornamentación porque crecen rápido y tienen frutos vistosos. Eso también ayuda a que los animales los coman y dispersen sus semillas. “Producen frutos cuando las especies nativas no los tienen. Pueden estar afectando el comportamiento de aves nativas”, comenta Giorgis.

Al crecer muy rápido, también hay semillas disponibles rápidamente. Lo contrario ocurre con las especies nativas que crecen lento y además se han desmontado. Un trabajo realizado a partir de imágenes satelitales detectó que entre 1983 y 2006 el siempreverde aumentó 50 veces su cobertura en una región de 280 kilómetros cuadrados en las Sierras Chicas

El estudio fue realizado por Gregorio Gavier Pizarro, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta). En 1983 ocupaba 50 hectáreas mientras que en el último año de la medición alcanzaba 2.500 hectáreas. Ya ocupa el 20 por ciento del área estudiada.

Tecco aclara que estas especies no sólo amenazan las comunidades boscosas de las Sierras Chicas, sino también constituyen un peligro para los pastizales de mayor altura, en las Sierras Grandes: “Según nuestros ensayos, el siempreverde, la acacia negra y el grateus tendrían el potencial de germinar, crecer y sobrevivir por encima de los 2.200 metros sobre el nivel del mar”. Alguna vez podría colonizar la cima del cerro Champaquí.

Además de árboles y arbustos, también se introdujeron pastos para ganadería. “Uno de ellos es el pasto llorón, que invade las costas de los ríos y va quitando playa por lo que afecta al turismo”, explica Giorgis.

La pérdida de pastizales nativos, invadidos por pinos y siempreverde trae problemas hídricos. Estas especies consumen más agua y no la retienen como los pastos.

Una investigación de Esteban Jobbágy, de la Universidad Nacional de San Luis, registró que en el sur de las sierras de Córdoba, los arroyos con cuencas dentro de forestaciones de pinos sufrieron una reducción de caudal del 50 por ciento.
La solución

Las biólogas coinciden en que ya es difícil revertir el daño hecho por las especies exóticas.

“Hay que intentar adelantarse. Ya establecidas, cualquier programa de erradicación es mucho más costoso que prevenir su avance. Si sabemos que pueden avanzar aún más arriba en las sierras, hay que dejar de plantarlas”, sentencia Tecco.

Giorgis comenta que en Sudáfrica tienen un plan de manejo de exóticas, como en Córdoba hay uno para los incendios. “Se dieron cuenta que era más barato invertir en controlarlas, que afrontar el efecto que provocarían sobre el rendimiento hídrico”, ejemplifica.

En Córdoba, no hay políticas ambientales para controlarlas. Incluso alguna vez se tomaron medidas opuestas, como sembrar los predios incendiados con especies exóticas.

Sólo Parques Nacionales realizan algún tipo de estudio y controles de especies invasoras en la Quebrada del Condorito.

Una medida positiva sería prohibir que se planten especies exóticas en ciudades cerca de las sierras y en las banquinas de las rutas.

También incentivar el uso de especies nativas y su producción en viveros.


Se estima que un eucalipto consume por día unos 20 litros de agua. Es decir, que si cada hectárea contiene en promedio unos 1000 árboles, ello implica un consumo diario de 20.000 litros, que traducidos a metros cúbicos, significa 20m3 por hectárea y por día. Multiplicando dicha cifra por 800.000 hectáreas, las plantaciones de todo el país estarían consumiendo diariamente 16 millones de metros cúbicos de agua.


lunes, 13 de noviembre de 2017

Cambio climático

El cambio climático es un cambio en la distribución estadística de los patrones meteorológicos durante un periodo prolongado de tiempo (décadas a millones de años). Puede referirse a un cambio en las condiciones promedio del tiempo o en la variación temporal meteorológica de las condiciones promedio a largo plazo (por ejemplo, más o menos fenómenos meteorológicos extremos). Está causado por factores como procesos bióticos, variaciones en la radiación solar recibida por la Tierra, tectónica de placas y erupciones volcánicas. También se han identificado ciertas actividades humanas como causa principal del cambio climático reciente, a menudo llamado calentamiento global.2​

Los científicos trabajan activamente para entender el clima pasado y futuro mediante observaciones y modelos teóricos. Se ha recopilado un registro climático, que se extiende profundamente en el pasado de la Tierra y continúa construyéndose, basado en la evidencia geológica a partir de perfiles térmicos de perforaciones, núcleos removidos de profundas acumulaciones de hielo, registro de la flora y fauna, procesos glaciares y peri glaciares, isótopos estables y otros análisis de las capas de sedimento y registros de los niveles del mar del pasado. El registro instrumental provee de datos más recientes. Los modelos de circulación general, sustentados por las ciencias físicas, se usan a menudo en los enfoques teóricos para corresponder a los datos del clima pasado, realizar proyecciones futuras y asociar las causas y efectos del cambio climático.

El clima es un promedio a una escala de tiempo dado del tiempo atmosférico. Los distintos tipos climáticos y su localización en la superficie terrestre obedecen a ciertos factores, siendo los principales, la latitud geográfica, la altitud, la distancia al mar, la orientación del relieve terrestre con respecto a la insolación (vertientes de solana y umbría) y a la dirección de los vientos (vertientes de Sotavento y barlovento) y por último, las corrientes marinas. Estos factores y sus variaciones en el tiempo producen cambios en los principales elementos constituyentes del clima que también son cinco: temperatura atmosférica, presión atmosférica, vientos, humedad y precipitaciones.

Un cambio en la emisión de radiaciones solares, en la composición de la atmósfera, en la disposición de los continentes, en las corrientes marinas o en la órbita de la Tierra puede modificar la distribución de energía y el equilibrio térmico, alterando así profundamente el clima cuando se trata de procesos de larga duración.

Estas influencias se pueden clasificar en externas e internas a la Tierra. Las externas también reciben el nombre de forzamientos, dado que normalmente actúan de manera sistemática sobre el clima, aunque también las hay aleatorias como es el caso de los impactos de meteoritos (astroblemas). La influencia humana sobre el clima en muchos casos se considera forzamiento externo ya que su influencia es más sistemática que caótica pero también es cierto que el Homo sapiens pertenece a la propia biosfera terrestre pudiéndose considerar también como forzamientos internos según el criterio que se use. En las causas internas se encuentran una mayoría de factores no sistemáticos o caóticos. Es en este grupo donde se encuentran los factores amplificadores y moderadores que actúan en respuesta a los cambios introduciendo una variable más al problema ya que no solo hay que tener en cuenta los factores que actúan sino también las respuestas que dichas modificaciones pueden conllevar. Por todo eso al clima se le considera un sistema complejo. Según qué tipo de factores dominen la variación del clima será sistemática o caótica. En esto depende mucho la escala de tiempo en la que se observe la variación ya que pueden quedar patrones regulares de baja frecuencia ocultos en variaciones caóticas de alta frecuencia y viceversa. Puede darse el caso de que algunas variaciones caóticas del clima no lo sean en realidad y que sean catalogadas como tales por un desconocimiento de las verdaderas razones causantes de las mismas.


Las investigaciones hechas por algunos científicos apuntan que la razón principal del aumento de temperatura en el Planeta es debido al proceso de industrialización iniciado hace siglo y medio y, en particular la combustión de cantidades cada vez mayores de petróleo, gasolina y carbón, la tala de árboles y algunos métodos de explotación agrícola. Estas actividades aumentan el volumen de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, principalmente de dióxido de carbono, metano y óxido-nitroso.8​ Lo anterior, ha provocado que los rayos del Sol queden atrapados en la atmósfera del Planeta Tierra, provocando así un aumento de temperatura.



viernes, 3 de noviembre de 2017

Córdoba tendrá una planta para fabricar "ecoladrillos"

La Municipalidad firmó un convenio con los creadores de Ecoinclusión para poder producir estos ladrillos a partir de botellas plásticas. Será cofinanciada por Google.

El intendente de Córdoba, Ramón Mestre, firmó un convenio con los creadores de Ecoinclusión que inventaron un “ecoladrillo” reconocido por Google.

La Municipalidad acordó con estos emprendedores la instalación de una planta de producción para fabricar ladrillos, a partir del reciclaje de botellas plásticas de la recolección diferenciada.

Fabián Saieg, fundador de Ecoinclusión, indicó a Cadena 3 que “el municipio va a donar un terreno dentro de la ciudad para montar una planta de ladrillos ecológicos, que será financiada por Google por el premio que obtuvieron”.

“El municipio se comprometió a colocar puntos de recolección en distintos lugares para juntar las botellas y llevar hasta nuestra planta para que las transformemos en ladrillos y que estos sean destinados a fines sociales para la construcción dentro de Córdoba”, señaló.

El proyecto de Ecoinclusión resultó finalista en el Desafío Google.org, en el concurso que se llevó a cabo este 2017 y que concluirá el 16 de noviembre en la ciudad de México.

fuente Cadena 3

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Cómo impacta la degradación de los bosques del noroeste cordobés en el cambio climático

Cómo impacta la degradación de los bosques del noroeste cordobés en el cambio climático
La reducción de la vegetación nativa en esa región de la provincia durante la última década se ubica entre las más altas del mundo y es consecuencia, principalmente, del avance de la agricultura intensiva a gran escala. Investigadores del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Imbiv) cuantificaron la cantidad de carbono que secuestran esos bosques y cuánto afecta a esa capacidad el cambio de uso del suelo. Estiman que el reemplazo de una hectárea de bosque por una de cultivo agrícola libera 51,5 toneladas de carbono a la atmósfera, el equivalente al dióxido de carbono que emiten 40 argentinos promedio en un año.  [02.03.2016]


El cambio climático, definido como una alteración en los patrones globales del clima, es causado principalmente por el aumento en la concentración atmosférica de dióxido de carbono (CO2) y, en menor medida, de otros gases de efecto invernadero, como el metano y el óxido nitroso. Hoy existe un consenso general en la comunidad científica acerca de que el cambio climático global “es un hecho y es antropogénico, es decir, producido fundamentalmente como consecuencia de la actividad humana”, indica Georgina Conti, investigadora del equipo que llevó adelante el estudio.


Frente a ese panorama, una de las principales acciones para mitigar este fenómeno es “tratar de reducir, o al menos no incrementar, los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera”.  Es en ese punto donde el servicio ecosistémico de secuestro de carbono que proveen los bosques se vuelve clave.

El “secuestro de carbono” es un servicio que brindan los ecosistemas al medioambiente y consiste en la capacidad de esos ecosistemas de absorber y almacenar carbono en reservorios estables. Ese proceso es posible gracias a la fotosíntesis de las plantas –toman dióxido de carbono y agua, usando la luz como energía, para formar compuestos orgánicos y liberar oxígeno–, y a la acumulación de materia orgánica en el suelo, que puede retener incluso más carbono que la vegetación viva. 

El equipo de investigadores pertenece al Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Imbiv), dependiente de la UNC y Conicet. Ellos cuantificaron la cantidad de carbono que “secuestran” los bosques del Chaco seco cordobés y analizaron cómo se redujo esa capacidad con los cambios en el uso del suelo de esa región. Lo hicieron motorizados principalmente por la explotación agrícola y el sobrepastoreo.

“Cualquier reducción en la cobertura del bosque implica que el carbono acumulado a lo largo de años se libere, emitiéndolo nuevamente a la atmósfera como dióxido de carbono”, señala la investigadora consultada, y agrega que esto implica una pérdida en la capacidad de esos bosques de secuestrar carbono y, así, mitigar el efecto del cambio climático global.


El área de estudio corresponde al centro-oeste de la provincia de Córdoba.
Incluye un área de aproximadamente 1200 km2, que atraviesa parte de
los departamentos de Pocho y San Alberto, y se corresponde con el
Parque y Reserva Natural Chancaní y alrededores.

Para ejemplificar la pérdida, Conti utiliza la siguiente comparación: “En términos absolutos, una hectárea de bosque chaqueño seco en su estado más conservado almacena, solo en la vegetación, 43.26 toneladas de carbono, que representan lo que contaminan 34 argentinos promedio en términos de emisiones de dióxido de carbono. Si consideramos el suelo orgánico bajo ese bosque, a solo 30 cm de profundidad, los valores se duplican. El reemplazo de una hectárea de bosque por cultivos agrícolas reduce los valores de carbono en la vegetación prácticamente a cero y, si incluimos el suelo, la reducción es del 60% bajo una hectárea de cultivo. Es decir, se pierden 51.5 toneladas de carbono por hectárea y se libera el equivalente al dióxido de carbono que emiten 40 argentinos promedio en un año”. 


El estudio cobra especial relevancia ya que en el último tiempo ha sido demostrado que estos bosques, en conjunto con otros sistemas semiáridos del hemisferio sur, juegan un rol central en la regulación de las variaciones de dióxido de carbono atmosférico a nivel global.

Un paisaje compuesto de parches


El estudio parte de la constatación de que los bosques del Chaco seco de Córdoba fueron usados intensamente y que actualmente el paisaje se compone de “parches”, que han sufrido históricamente distintas presiones de uso.
El equipo midió cada uno de esos “parches” para establecer una información de base acerca de cuánto carbono estaba almacenado en árboles, arbustos, hierbas, materia muerta sobre el suelo, y en materia orgánica e inorgánica del suelo hasta dos metros de profundidad.
Para ello, tomaron una muestra de una hectárea correspondiente a cinco “fisonomías vegetales que resultan de distintos tipos de usos de la tierra históricos y presentes”: bosque conservado; bosque secundario, (bosque abierto con baja carga ganadera actual); arbustal cerrado (o fachinal), un arbustal espinoso y bajo que ha sufrido un uso histórico intenso de extracción maderera y pastoreo pasado y actual, y jarillal (o arbustal abierto), que presenta signos visibles de degradación a nivel del suelo y baja cobertura vegetal, con un uso histórico de extracción forestal y sobrepastoreo. Por último midieron una hectárea de cultivo de papa, tradicional de la zona estudiada.
Las conclusiones del trabajo alertan sobre la situación actual de los bosques del noroeste de Córdoba y sus implicancias en la posibilidad de esos bosques de morigerar o mitigar los efectos del cambio climático. Éstos, como el resto del bosque chaqueño sudamericano, están sufriendo una reducción y degradación que está entre las más altas del mundo.

“La conversión de la cobertura boscosa en sistemas degradados o su total reemplazo por sistemas agrícolas tiene profundísimas consecuencias en la capacidad de estos bosques de proveer del servicio ecosistémico de secuestro de carbono”, advierte el estudio.

Sin embargo, los investigadores apuntan que existen algunos manejos del bosque que, al menos en el corto plazo, “brindan otros servicios ecosistémicos sin afectar de manera significativa la capacidad de almacenar carbono del bosque chaqueño de Córdoba”. Este sería el caso de un manejo ganadero de baja carga, con extracción leñosa controlada, y que permita la regeneración del bosque brindado productos de potencial uso a la comunidad local y regional.

Por otra parte, destacan que en el último tiempo están apareciendo diversas evidencias de que los ecosistemas áridos y semiáridos del hemisferio sur (que incluyen al Chaco) estarían teniendo un rol importante en la regulación de las variaciones de dióxido de carbono atmosférico a lo largo del año a nivel global.

“Ahora los trabajos apuntan a entender los mecanismos por los cuales esta vegetación semiárida del hemisferio sur estaría teniendo ese rol en la regulación de las concentraciones de dióxido de carbono a nivel global, pero desde ya que esto puede tener una fuerte repercusión en las decisiones de mitigación y conservación de los reservorios de nuestros bosques”, apunta Conti, y llama a “entender que el delicado equilibrio existente entre la provisión de servicios por parte de los bosques y su explotación es fundamental para mantener una subsistencia digna en nuestro planeta”.